miércoles, 11 de abril de 2018

Triple Bill por el Ballet Nacional de la Ópera de Oslo

Maiko Nishino y Silas Heriksen en Timelapse.
Foto Erik Berg

Dos reconocidos coreógrafos y un muy feliz descubrimiento en un programa de danza disfrutado a tope con la genial compañía de Ballet Nacional de Noruega en su sede, el espectacular y magnífico teatro de la Ópera de Oslo. Tres coreografías modernas, una pieza icónica de Willian Forsythe “In the Middle” otra menos conocida del gran Jiří Kylián “Tiger Lily” (1994) y un trabajo del coreógrafo noruego Alan Lucien Øyen, “Timelapse” (2015). 

Carola Alexandre

Tres coreógrafos que han saltado fronteras, renovado el lenguaje de la danza y brindado a los bailarines nuevas formas de expresión. "Será toda una experiencia ver tres ballets tan potentes en una misma función. Se trata de tres expresiones de danza distintivas que van desde lo explosivo a lo experimental, desde lo rudo a lo bello" comentó la directora del Ballet de la Ópera de Oslo desde 2012, Ingrid Lorentzen.

Tiger Lily. Foto: Erik Berg

TYPICAL KYLIÁN

El Ballet Nacional de Noruega es una de las compañías con más obras del legendario coreógrafo checo en su repertorio y sus bailarines pueden ser considerados como auténticos especialistas de su lenguaje. Por primera vez bailan su clásico-moderno Tiger Lily (1994), una obra oscura donde los bailarines evolucionan entre el caos y la palabra con un cuarteto de cuerda, cinco chicas, sobre la escena, en un lateral pero muy a la vista, tocando piezas que van desde John Cage a las icónicas Variaciones Goldberg de Bach

Tiger Lily. Foto: Erik Berg
El propio Kylián estuvo en Oslo para preparar su obra con los bailarines y permaneció allí hasta el estreno. Un ballet hermoso, limpio y emotivo muy al estilo Kylian que pretende, y consigue, transmitir miedo y soledad, nuestra llegada a la existencia sobre la tierra y nuestra partida de este mundo. 

Un bailarín abre la pieza con un grito. A menudo, a lo largo de la obra, se suceden diversas expresiones de los bailarines transmitiendo emociones: histeria, locura, miedo, temor, tristeza,…. sentimientos que todos experimentamos a lo largo de nuestra experiencia vital. Risas locas que finalizan con dramáticos llantos. Otro bailarín, escondido bajo el linóleo, surge de pronto y empieza su danza mientras en los laterales, donde cuelgan unos estores a modo de lienzos blancos, juegan otros bailarines ¿tal vez en referencia a las telas que pinta Mondrian? La pieza se creó como homenaje al pintor en el 50 aniversario de su muerte y hace referencia a su cuadro Tiger lily.

Solos y pasos a dos, algunos de gran belleza, se suceden a lo largo de la obra, pero también partes corales, con los bailarines jugando con el adhesivo del linóleo, levantándolo, enrollándose en él. 

Una obra constantemente inquietante, tétrica a veces, melancólica otras, siempre en sintonia con la música y magníficamente interpretada por todo el elenco.

SHOCK WAVES

William Forsythe revolucionó el mundo del ballet cuando estrenó In the Middle, Somewhat Elevated en la Ópera de París. Fue en el año 1987 y de repente surgió un estilo que bebía de una técnica llevada al extremo, en sintonía con la música electrónica de Thom Willem. 

Yolanda Correa y Yoel Carreño en In the Middle.
Foto: Erik Berg
El trabajo fue creado para algunos de los mejores bailarines del mundo en ese momento, ahora es el turno del elenco del Ballet Nacional de Noruega de enfrentarse a este siempre exigente reto. Pero no hay duda de que esta formación tiene el altísimo nivel requerido. 

Los principales en escena el sábado siete de abril no desmerecieron para nada y con los magníficos Yolanda Correa y Yoel Carreño a la cabeza, nos dejaron alucinados con su interpretación de esta obra maestra, cuyo paso a dos principal es archiconocido por formar parte del programa de numerosas galas, no siéndolo tanto el ballet completo “Impressing the Tzar” del que In the Middle es su segundo acto y que pudimos ver hace años en Barcelona de la mano del Ballet de Flandes.

Una danza psicodélica y vibrante de corte limpio y baile puro. Puro como la inexistente escenografía, limpia, excepto por las cerezas suspendidas en el centro de la escena que dan nombre a la pieza.

Un gran éxito de todo el elenco que abordó la pieza con la garra y la solvencia exigidas.

A BALLET ABOUT TIME

Y si con las dos primeras piezas el Ballet de Noruega ya nos sorprendió muy gratamente, fue al llegar la novedad, la totalmente desconocida para nosotras tanto a nivel de creación coreográfica como de estilo, Timelapse (2015) de Alan Lucien Øyen, cuando ya alucinamos totalmente. Inspirado en las películas futuristas, este ballet del coreógrafo noruego, es una historia acerca del tiempo, de expectaciones futuras y nostalgia del pasado. 

Timelapse. Foto: Erik Berg
Alan Lucien Øyen es coreógrafo residente en la compañía. Se trata de un creador ecléctico que ha trabajado para otras disciplinas artísticas además de para la danza, aunque para ésta está creando cada vez más para prestigiosas compañías como por ejemplo la Tanztheater Wuppertal Pina Bausch.

Los propios bailarines contribuyeron a la creación de la pieza, creo que eso se nota en escena, la hacen suya de una forma totalmente orgánica, se nota que la sienten y la viven profundamente. La narradora nos va hablando de forma onírica de ese tiempo que pasa, citando a Hawking, o comentando escenas de la vida cotidiana. Un tic-tac nos recuerda ese tiempo que pasa inexorablemente, mientras los bailarines evolucionan bajo la música de Arcade Fire, Alexandra Desplata o con “Solitude” de Billie Holiday.

Varios solos nos cautivaron de forma especial, como los de una fantástica Sonia Vinograd en el hermoso tema lento y tierno: Life Story de los pianistas Ólafur Arnalds & Nils Frahm. Bajo una luz muy tenue y vestida con sudadera gris y pantalón bermuda de punto, su movimiento era sumamente orgánico, impecable todo el conjunto, un momento sublime. 

Sonia Vinograd en Timelapse. Foto: Erik Berg

Otros solos a destacar los del bailarín nórdico Silas Henriksen de fluido movimiento o los de una bailarina asiática, Maiko Nishino, con blusa roja que también nos encantó. Hacia la mitad de la pieza nos cautivaron esas escenas en las que dos parejas de bailarines vestidos con tutús grises de lurex ellas y camisetas también de lurex ellos, evolucionan mientras la narradora nos habla de las estrellas, de aquí probablemente ese vestuario. Una de ellas, de nuevo, nuestra querida Sonia Vinograd, bailarina formada por Rodolfo Castellanos en el Institut del Teatre de Barcelona y ganadora de beca en el Prix de Lausanne. Una danza fascinante de movimientos limpios, puros, nunca bruscos, siempre delicados.

Timelapse. Foto: Erik Berg
La narradora, Claire Constant, situada en un lateral del escenario sobre un bloque de madera iluminado, en ocasiones realizaba ella misma los cambios de luces golpeando el banco donde se sentaba. 

Aquí sí hay escenografía y mucha integración entre ella y los bailarines. Grandes tablas de madera ideadas por S. Goleme que giran alrededor del escenario, abriéndose como puertas correderas por las que entran y salen los bailarines. Junto con la ingeniosa iluminación que juega constantemente con luces y sombras, colores cálidos y fríos, consigue dar un juego fantástico. Escenografía e iluminación son dos elementos fundamentales para conseguir este magnífico resultado. Simplemente fascinante. 

Al final salen a escena todos los bailarines que han bailado este ballet más muchos otros ataviados con body short con el esqueleto humano dibujado en ellos bajo la música de Hello I must be going de The Marx Brothers. Bailando a cámara lenta, imaginamos que representan la muerte. Al final, como si se les tragara la tierra, desaparecen por debajo del nivel de la audiencia ¡brutal! Brutal la sensación, brutal la escenografía, la iluminación, el vestuario, lo ingenioso del conjunto, las sensaciones que te provoca esa música tan bien elegida, ese movimiento tan logrado, esos bailarines tan magníficos. 

Tiger Lily. Foto: Erik Berg

Un teatro lleno con la audiencia aplaudiendo satisfecha durante largos minutos, de pie, entusiasmada por el magnífico programa presentado y por la prestación de su amada y admirada compañía de ballet. Unos bailarines fantásticos, entre los que destacan nuestros conocidos que han recalado aquí para disfrute del público nórdico. ¡Bravo chicos! ¡gracias por una genial velada!

Elencos

Tiger Lily:

Samantha Lynch
Nae Nishimura
Klara Martensson
Miharu Maki
Anette Antal
Marco Pagetti
Lucas Lima
Kristian Alm
Helge Freiberg
Kristian Ruutu

Músicos:
Catharina Chen - violín
Oda Gihle Hilde - violín
Aine Suzuki - Bajo
Jan Koop - Chello

In the middle:

Yolanda Correa
Whitney Jensen
Yoel Carreño
Eugenie Skilnand
Sonia Vinogard
Douwe Dekkers
Riccardo Ambrogi
Nae Nishimura
Kathryn Thomas

Timelapse:

Miharu Maki
Maiko Nishino
Camilla Spidoe
Sonia Vinogard
Luca Curreli
Silas Henriksen
Daniel Proietto
Shane Urton

Narradora: Clair Constant


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