domingo, 27 de mayo de 2018

El pas de deux de Manon y MacMillan

Lauren Curthbertson y Sergei Polunin en Manon. Foto Dave Morgan

En el 25 aniversario de la muerte de Kenneth MacMillan, el Royal Ballet recupera una de sus piezas más emblemáticas: Manon; que a pesar de sus más de 40 años de vida, sigue seduciendo, impactando y emocionando a la audiencia.

Sylvia J. Grau

Manon es un ballet en 3 actos basado en la novela del Abate Prévost "L'Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut". Con esta obra MacMillan presenta al público una coreografía arriesgada, que nos cuenta la tragedia de una heroína fría y estratega, que se alejada de la dulce joven de buen corazón. Manon es un personaje con carácter que utiliza sus recursos para lograr sus objetivos y que no es víctima de la traición de un hombre si no de sus propios actos.

Lauren y Reece Clarke en After the Rain
en la Gala del Royal Ballet de Terrassa.
Foto: Josep Guindo
En el París del siglo XVIII durante los años de la Regencia, después de la muerte de Luis XIV y mientras Luis XV espera la mayoría de edad para subir al trono, se vive un momento de efervescencia de la vida social y cultural bajo el reinado del Duque de Orleans. Alta y baja sociedad se mezclan amigablemente en unos tiempos de moral volátil pero mayor creatividad artística. En ese momento es cuando transcurre la historia de la adolescente Manon, quien utiliza su irresistible encanto para conseguir el favor del poderoso Monsieur G.M. y escabullirse así de la pobreza. 

Pero el amor se cruza en su camino y el encuentro con el joven Des Grieux parece desmontar su estrategia en un inicio. El amor a primera vista entre los jóvenes desvía a Manon de sus planes, cuando se marcha a París con él, pero la idea de vivir una vida pobre con el joven la empuja a volver a los brazos del hombre poderoso en busca del lujo y los placeres materiales de la vida. A pesar de parecer feliz con su vida de lujo, Manon no puede evitar volver con su amado Des Grieux, quien le perdona y le pide que vuelva a su lado, pero esta vez Manon incita al joven al delito y por ese acto los amantes son apresados. Manon es deportada a Lousiana pero Des Grieux le sigue, y es durante la fuga de los amantes cuando ella muere entre sus brazos.

Además de ser un importante desafío técnico, Manon se diferencia de otros ballets por ser un gran reto interpretativo, donde la caracterización de cada personaje y su credibilidad es vital para el éxito de la producción. Todos los protagonistas tienen un gran peso interpretativo, pero además, el cuerpo de baile debe hacer también creíble su papel configurando las escenas de la obra, como la fiesta en el Hôtel particulier del segundo acto. 

El rol de Manon podría ser uno de los más desafiantes del repertorio del Royal Ballet, pero Lauren Cuthbertson le da esa fuerza al personaje que una vez visto bailado por ella se hace difícil pensar en otra bailarina para ese rol. Lauren no solo ejecuta de forma brillante si no que transmite a la perfección aquello que la heroína de MacMillan representa: el capricho, la belleza, la maldad, el instinto, la frialdad, la seducción. A lo largo del ballet, los elegantes movimientos de Cuthbertson parece que salen de su alma y luego se deslizan por la coreografía y nos hablan de la sensualidad de Manon, pero también de su debilidad, sus dudas, su dolor y su tristeza. Remarcar la belleza de los brazos de Cuthbertson, su naturalidad y elegancia, que hacen aun más creíble la interpretación. 

Lauren con Xander Paris en Manon en una Gala Ibstage.
Foto: Josep Guindo
Es escocés Reece Clarke hace su debut como Des Grieux. El joven solista interpreta bien la inocencia del amante de Manon, un cuerpo joven y atractivo, falto de carácter y loco de amor, pero sin la fuerza necesaria para enfrentarse a Manon , ya sea para desafiarla o para olvidarla.

Un reto importante interpretativo es también Lescaut, en esta ocasión Ryoichi Hirano se desenvuelve muy bien en su solo representando a un Lescaut ebrio, provocando la risa y a la vez admiración del público. El pas de deux en la fiesta con su amante, interpretado fantásticamente por Itziar Mendizábal, está muy bien ejecutado y los dos demuestran un gran calidad interpretativa y destreza técnica. A Itziar, bailarina euskalduna formada con Víctor Ullate y primera solista del Royal Ballet desde 2010, la vemos radiante en su papel de amante de Lescaut, se siente la complicidad entre los personajes y los dos bailarines.

Lauren y Reece en La Bella Durmiente en la Gala del Royal
Ballet en Terrassa. Foto: Josep Guindo
Del resto de personajes destacaría el remarcable trabajo del artista protagonista Bennet Gartside como Monsieur G.M., muy relevante en la historia, la participación del bailarín catalán David Yudes interpretando a uno de los clientes de la posada en el primer acto, y un cuerpo de baile de bailarines-actores que convencen en la interpretación de sus papeles en las diversas escenas. 

Analizando las escenas, no vemos muchos bailarines bailando a la vez en el escenario, más bien actuando, hecho que refuerza mucho el aspecto interpretativo del ballet que en ningún momento abandona el hilo de su argumento. La elevada sensualidad, la representación del juego y la violencia física y el contenido sexual de la obra, acercan la historia a la realidad de esa época en la que la ciudad de París podía ofrecer la mejor y la peor de las suertes. 

El fabuloso y elaborado vestuario nos sitúa perfectamente en el tiempo y combina de forma acertada con una escenografía que nos traslada brillantemente a los distintos lugares de la historia, remarcando el momento de la llegada del barco a Luissiana proveniente de Francia.

Lauren con Eric Underwood en Chroma en una
Gala Ibstage. Foto: Josep Guindo
Para diferenciar el ballet de la de la ópera, MacMillan encarga a Leighton Lucas una selección de música de Massenet. El resultado final es una melodía que acompaña el relato reforzando las escenas de celebración, de pasión y de tragedia , especialmente en el último pas de deux donde Manon muere en las manos de su amado mientras este intenta reanimarla. Durante algunos momentos Manon parece recuperar el aliento con la música y los brazos de Des Grieux, que la hacen girar y la levantan en el aire en un intento de hacerla volver en sí, pero con cada golpe de la orquesta Manon va perdiendo las fuerzas y en cada porté se va alejando más de su amado hasta caer exhausta en medio del negro escenario. Manon muere rodeada de ese amor incondicional que jamás fue suficiente en vida pero que a pesar de su desprecio le acompañó hasta el final. 

Uno de mis ballets favoritos, sin duda, en el que durante algunos momentos ha sido como ver un pas de deux entre el cuerpo de Manon y la mente de MacMillan


FICHA DE MANON

Coreografía: Kenneth MacMillan
Música: Jules Massenet , recopilada por Leighton Lucas
Director de orquesta: Martin Yates
Orquesta de la Royal Opera House
Diseñador: Nicholas Georgiadis
Iluminación: John B. Read

REPARTO (7 de Mayo de 2018)
Manon: Laura Cuthbertson
Des Grieux: Reece Clarke
Lescaut: Ryoichi Hirano
Amante de Lescaut: Itziar Mendizabal
Monsieur GM: Bennet Gartside

sábado, 26 de mayo de 2018

Desde Rusia con Ballet – Jewels por el Mariinsky

El Mariinsky Ballet en Joyas (Diamantes).
Photo: Valentin Varanovsky
Viajamos a Rusia para conocer un poco más de la cultura y la historia de este enorme y fascinante país y como no podía ser de otra manera, disfrutar de su manifestación artística por excelencia, el ballet.

Carolina Masjuan
Hay en Rusia muchísimas compañías de Ballet, el país es enorme, muchas ciudades tienen sus compañías, aunque son Moscú con su Bolshoi y Stanivlasky y San Petersburgo con su Mariinsky y Mijhailovsky las que destacan entre todas. 

Esterior del Teatro Bolshoi de Moscu.
Nuestro recorrido por el país nos permitió visitar el Bolshoi en Moscú, conocer ese teatro magnífico que en una de sus varias reconstrucciones, la que se inauguró el 18 de enero de 1825 como el Bolshoi Petrovsky Theatre, lo hizo con una función del ballet Cenicienta del guitarrista y compositor catalán Fernando Sor (Josep Ferran Sorts i Muntades (1778 – 1839).


Admiramos su gigantesca lámpara hecha de lágrimas de cristal, de 65 metros de diámetro y dos toneladas de peso. Sus secretos, recorrer sus estancias, asombrarnos con la increíble acústica de la sala del tímido Zar, Nikolai II donde es posible oír a alguien hablando en voz baja a diez metros de distancia, habiendo cincuenta personas en el recinto. Pero lamentablemente no pudimos asistir a ninguna representación, como tampoco en el Stanivlasky donde la compañía no bailaba esos días.

El Mijhailovsky Ballet en los saludos de La Bella Durmiente.
Pero en San Petersburgo la cosa ya fue distinta, en el Mijhailovsky pudimos disfrutar de una compañía magnífica con la Bella Durmiente que Nacho Duato les montó cuando se hizo cargo de su dirección artística al dejar la Compañía Nacional de Danza. Se trata de una hermosa producción bastante respetuosa con el clásico pero con algunas licencias más o menos afortunadas a nuestro juicio. Pero no es el objetivo de este artículo hablar de Nacho ni del Mijhailovsky, si no que nos vamos a centrar en las Joyas de la corona, en el Mariinsky histórico y en el Mariinsky II donde el ballet que tuvimos la gran suerte de ver fue precisamente, Joyas, de George Balanchine.

Nuestro tour por el edifico histórico del Mariinsky recientemente re-inaugurado, nos permitió descubrir un edificio por el que han pasado las más grandes leyendas de la danza del mundo. Una percibe una energía especial cuando pasea por él, cuando asciende a su impresionante cúpula bajo la cual se realizan los telones con todo un sistema de poleas y mecanismos dignos de la mejor ingeniería para moverlos. Camerinos, ateliers de vestuario y como no, ese escenario con su alto grado de inclinación, en el que ya está montado, en el fondo, el decorado del segundo y cuarto actos de ese Lago que se representará por la noche y para el que las entradas hace semanas que están agotadas.

Imagen del impresionante edificio del Mariinsky histórico.
Sorprende el color verde de la tapicería ¿será para ir a juego con la pintura del exterior del teatro? No. Dos teorías al respecto. La tapicería es verde en homenaje al rio Neva que cruza la ciudad... mmmm... las aguas del Neva no son precisamente verdes, ni mucho menos azules. Creemos mejor la segunda teoría, esa que nos cuenta que la amante del Zar de la época, era una bailarina de inmensos ojos azul verdes y él pidió que ese color se reflejara en las butacas.

El palco central, ese desde el que los zares disfrutaban de sus artistas preferidos, se reserva ahora a las autoridades y visitantes ilustres, ya no es ni la familia imperial ni el gobierno soviético quien puede ocuparlo. Si no hay visitantes oficiales, las entradas se ponen a la venta unos días antes de la función a un precio razonable, cualquiera pueda sentarse y ver el ballet desde ese sitio privilegiado.

Es emocionante estar ahí, como también lo va a ser descubrir el Mariinsky II, el nuevo y moderno edificio unido al histórico por un pasillo elevado, aunque su acceso al público en general es por una entrada independiente. A pesar de que el proyecto generó polémica, ahora todo el mundo está encantado. El nuevo recinto es una preciosidad, amplios espacios, decoración de cristal, maderas nobles, paredes como ámbar, el famoso material adorado por Catalina la Grande y símbolo de Rusia. Una auténtica joya en sí mismo que además sirve este año para exposiciones conmemorativas del centenario de Marius Petipa. Zapatillas, fotografías, vestuario, objetos fetiche para todos los frikies del ballet entre los que confieso sin rubor estar.

Interior del Mariinsky II.
Fue en este escenario donde vimos las Joyas de George Balanchine (1904-83). George Balanchine es uno de los artistas capitales para entender la historia de la danza desde el siglo XX, tanto en términos de calidad como de cantidad. No sólo elevó a un escalafón mayor en complejidad técnica, formas expresivas y virtuosismo al ballet académico, sino que ha sido uno de los coreógrafos más prolíficos de la historia.

Educado en la tradición de los teatros imperiales rusos en San Petersburgo, su carrera comenzó cuando se unió a Sergei Diaghilev y a sus Ballets Rusos en 1924, convirtiéndose en el nuevo creador impulsado por el visionario productor y por las composiciones del vanguardista Igor Stravinsky.

Trabajó con la compañía rusa hasta su desaparición por la muerte de Diaghilev en 1929. En 1934 voló a Estados Unidos bajo el mecenazgo de Lincoln Kirstein y fundó la Escuela del American Ballet, pilar donde se crearon las grandes compañías americanas, como el New York City Ballet, que dirigió desde 1948 hasta su muerte. Balanchine colaboró estrechamente también con el Ballet de la Ópera de París para el que desde 1929 hasta los años 70, montó una quincena de sus ballets.

Joyas fue estrenado por el New York City Ballet en abril de 1967, el año pasado se celebró su cincuentenario y el Mariinsky lo tiene en su repertorio desde 1999. Podemos decir que hubo un precursor con la primera producción de Balanchine Symphony en C para la Opéra de París en 1947. En ella, cada movimiento del ballet, luego llamado Le Palais de Cristal, se caracterizaba por un color de joya diferente.

Renata Shakirova en Joyas (Rubis). Foto: Natasha Razina

Retomando este concepto, Balanchine seleccionó esmeraldas, rubíes y diamantes para su coreografía, habiendo considerado también en un primer momento las perlas y los zafiros. Cada acto es distinto en demostración de escuela y tiene música de un diferente compositor: Fauré para Esmeraldas, Stravinsky para Rubíes y Tchaikovsky para Diamantes. De Gabriel Fauré (1845-1924) extractos de Pelléas et Mélisande y Shylock; de Igor Stravinsky (1882-1971) el Capriccio para piano y orquesta y de Piotr Illitch Tchaïkovski (1840-1893) extractos de la Symphonie n°3 en ré majeur «Polonaise» op. 29, movimentos 2, 3, 4 y 5, por no considerar Balanchine el primero, adecuado para bailar.

Con Joyas, considerado el primer ballet abstracto de la historia, Balanchine se inspiró en la belleza de las piedras preciosas de los exquisitos joyeros Van Cleef & Arpels y en las partituras de los tres compositores mencionados.

A. Lukina y F. Mamedov en Joyas (Esmeraldas).
Foto: Valentin Baranovsky
Pero Joyas no se trata tanto de gemas sino de estilos de la danza clásica. Para el coreógrafo, este ballet representaba los estilos de los tres países en los que el desarrolló su carrera: Francia, Estados Unidos y Rusia. Aprendió a bailar y coreografiar en Rusia, donde vivió hasta 1924, alcanzó su madurez artística en Francia, sobre todo en la época de los Ballets Rusos de Diaghilev’s y fue en Nueva York donde desarrolló el grueso de su carrera y fundó escuelas y compañía.

El año pasado, con motivo del cincuentenario, el ballet se representó en Nueva York con el Ballet de la Ópera de París bailando Esmeraldas, el New York City Ballet, Rubies y el Bolshoi los Diamantes.

La música fluye en la danza francesa de las Esmeraldas, en que el movimiento de los brazos es muy importante. Esta parte evoca al París del siglo XIX, a los ballets románticos con bailarinas de tutú largo, a ese estilo de danza cuyas señas de identidad son la delicadeza, la fluidez y el carácter etéreo de sus pasos.

Con los Rubíes aparece el jazz americano de los años treinta, ese estilo pícaro de los musicales, el deseo, la sensualidad y la provocación, con las posiciones clásicas llevadas al extremo. Un trabajo de formas angulosas, de largas extensiones y pies en flex en algunas ocasiones. El vestuario es corto y posee un cierto aire a musical de Broadway. 

Vitrina con tutús históricos.
Los Diamantes son puro ballet clásico imperial, un homenaje en toda regla de Balanchine al Ballet Imperial Ruso y a su musa, Suzanne Farrell con sus bailarinas con unos deslumbrantes tutús blancos y ellos de blanco también al estilo del más puro príncipe clásico. La obra abre con un vals para un cuerpo de baile de diez bailarinas y dos solistas. Los Diamantes son una síntesis del arte de Marius Petipa y Lev Ivanov y en su composición percibimos la grandeza de los ballets imperiales.

Acompañada por mis compañeros de viaje, amigos de muchos años, gente inquieta y receptiva, unos más habituados a espectáculos de danza que otros pero todos abiertos a descubrirla y ya conquistados por la Bella del Mijhailovsky, nuestra función en el Mariinsky era esperada con gran expectación y no defraudó. Los distintos colores de las joyas representadas se perciben no solo en el vestuario sino también en la decoración. Nada más abrirse el telón, la belleza de lo que se ve en escena subyuga al instante.

Las Esmeraldas, con los bailarines en esa colocación perfecta, con esos magníficos trajes y con el fondo de brillantes piedras preciosas de color verde sabiamente iluminado, provoca inmediatamente admiración. La pareja formada por Anastasia Lukina y Fuad Mamedov son un regalo para los sentidos. Tampoco Anastasia Kolegova con Ivan Oskorbin como segunda pareja desmerecen en absoluto ¡Qué buenos bailarines!. En el paso a tres descubrimos a Laura Fernandez, ¿será española? No, es Suiza, ganó beca en Lausanne y formada en la escuela Vaganova integró la compañía de San Petersburgo. Junto a ella Nadezhda Gonchar y Vasily Tkachenko, conformaron el paso a tres. Esmeraldas fue una delicia de acto, una danza de gran clase y elegancia.

Oksana Skorik y Yevgeny Ivanchenko en Joyas (Diamantes).
Foto: Nathasha Razina
Con Rubís de nuevo al abrirse el telón sorpresa magnífica y un ohhhh admirado. Aquí ya solo con ver la formación, el color y el vestuario uno intuye que se va a tratar de algo totalmente distinto. Un estilo vivo, temperamental, energético, pícaro, que los bailarines del Mariinsky abordan con ganas. Se dejan ir y te atrapan de forma inmediata. Renata Shakirova está espectacular, sus cualidades técnicas, sabias extensiones al servicio del arte, nunca de más, aporta el temperamento que requiere el ballet. Bellos pies en flex cuando de eso se trata y carácter seductor, con miradas lángidas o pícaras siempre dentro del buen gusto. Yevgeny Konovalov, Yekaterina Chebykina, Aleхei Atamanov, Vyacheslav Gnedchik, Denis Zainetdinov y Ramanbek Beishenaliev, fueron el resto de principales de una de las partes más vistosas y que fácilmente enganchan al respetable.

Nos quedaba Diamantes, la parte más majestuosa, esa que siempre provoca también un gran impacto al presenciar esa gran clase en la colocación de un cuerpo de baile, magnífico, que luce en todo su esplendor. Diamantes es el gran ballet ruso, es la magia y la suntuosidad que Marius Petipa y Lev Ivanov aportaron a la danza académica y que pervive hoy en día por su belleza. Evolucionemos como evolucionemos siempre es un bálsamo para el espíritu recrearse en las cosas bellas, admirarlas y aunque sea por un instante, evadirse y soñar. Así vivimos todo este ballet en general y los Diamantes en particular.

La música de Tchaikovsky (1840-1893) es la que por descontado debía acompañar esta parte. El compositor ruso del ballet por excelencia estudió en el Conservatorio de San Petersburgo, donde más tarde el propio Balanchine estudiaría piano además de danza. Tchaikovsky es uno de los más populares compositores románticos, autor de los más celebrados ballets de esa época y que son auténticas obras de arte inmortales, creados con Marius Petipa. El Lago de los Cisnes, el Cascanueces y La Bella Durmiente son aún representados y admirados a lo largo y ancho del planeta.

Oksana Skorik y Yevgeny Ivanchenko en Joyas (Diamantes).
Foto: Natasha Razina
Tuvimos la grata sorpresa de que en el papel principal bailara Oksana Skorik, elevada al rango de Principal hará unos dos años. A Oksana pudimos conocerla en el Liceu de Barcelona gracias a Ibstage. ¡Nunca les podremos agradecer lo suficiente al equipo de Ibstage que nos hayan traído a estos magníficos bailarines que de otro modo nos habría sido imposible descubrir! ¡gracias Leo Sorribes por tu gusto y tu acierto!.

Diamantes representa la grandeza del ballet Imperial ruso y del Teatro Mariinsky, donde Balanchine se formó. Los grandes críticos de danza Mary Clarke y Clement Crisp escribieron: “Si toda la herencia imperial rusa del ballet se perdiera, siempre nos quedaría Diamonds para mostrarnos su esencia”. Oksana de la que ya sabíamos su valía, estuvo magnífica arropada por su partenaire Yevgeny Ivanchenko. Los otros grandes bailarines de esta hermosa parte fueron: Diana Smirnova, Vitaly Amelishko, Anastasia Nikitina, Alexander Beloborodov, Vlada Borodulina que debutaba en este rol, Nikita Korneyev, Shamala Guseinova y Alexander Romanchikov y como no, arropados por un cuerpo de baile espectacular.

La orquesta titular del teatro Mariinsky dirigida por Gavriel Heine en el foso, fue la acompañante perfecta para una función inolvidable.


FICHA TECNICA


JEWELS

Ballet in three parts

Choreography by George Balanchine

Conductor Gavriel Heine

Staging by

Karin von Aroldingen, Sara Leland,
Elyse Borne, Sean Lavery

Scenery by Peter Har vey

Costumes by Karinska

Recreations of costumes supervised by Holly Hynes

Original lighting by Ronald Bates

Lighting by Perry Silvey

Lighting Adaptation for the Mariinsky II by Andrei Ponizovsky


EMERALDS

Music by
Gabriel Fauré
from
Pelléas et Mélisande
and
Shylock

Cast

Anastasia Lukina
Fuad Mamedov
Anastasia Kolegova
Ivan Oskorbin
Nadezhda Gonchar
Laura Fernandez
Vasily Tkachenko
and artists of the Mariinsky Ballet


RUBIES

Music by
Igor Stravinsky
(Capriccio for Piano and Orchestra)
Piano solo:
Alexandra Zhilina

Cast

Renata Shakirova
Yevgeny Konovalov
Yekaterina Chebykina
Aleхei Atamanov
Vyacheslav Gnedchik
Denis Zainetdinov
Ramanbek Beishenaliev
and artists of the Mariinsky Ballet

DIAMONDS

Music by
Pyotr Tchaikovsky
from Symphony No3 in D Major

Cast

Oxana Skorik
Yevgeny Ivanchenko
Diana Smirnova
Vitaly Amelishko
Anastasia Nikitina
Alexander Beloborodov
Vlada Borodulina
debut
Nikita Korneyev
Shamala Guseinova
Alexander Romanchikov
Coaches
Elena Yevteyeva
Nina Ukhova
Elena Vorontsova
Gennady Selyutsky
Yuri Fateev
Maxim Khrebtov




miércoles, 23 de mayo de 2018

Gala «Ballarins Catalans al Mon» en Terrassa

Adela Ramírez y Aitor Arrieta en El Corsario.
Foto: Josep Guindo

Las tardes del sábado 19 y domingo 20 de Mayo pudimos disfrutar del talento de algunos de nuestros bailarines emigrantes forzosos. Una genial iniciativa del Centre Cultural de Terrassa, con dirección artística de Adrià Fornés y Marisa Yudes, para que ellos pudieran bailar en casa y su público disfrutar de su arte sin necesidad de tener que desplazarse al extranjero.


Carolina Masjuan

Nosotros vimos la función del domingo, la única que contó con la presencia de David Yudes que el día anteior bailaba con su compañía, el Royal Ballet de Londres, en la nueva producción de El Lago de los Cisnes de Liam Scarlett recientemente estrenada.

David Yudes en Gopak.
Foto: Josep Guindo 
Era muy necesario emprender una iniciativa de estas características. Aunque ésta no ha sido la primera vez que se han reunido bailarines catalanes que bailan en el extranjero, sí que es la primera vez que se puede disfrutar de tantos de ellos juntos en escena. En el Certamen Internacional de Danza de Catalunya que organiza Gina Rigola, ya habíamos visto a Adela Ramírez, a Ada González o a Alba Nadal. También Ibstage, bajo la dirección de Leo Sorribes, nos trae cada verano a una gran estrella catalana emigrada, como las mismas Alba y Ada o el joven Martí Fernández Paixà (lean acerca de su estreno como Colás en La Fille Mal Gardée con el Ballet de Stuttgart aquí) y David Rodríguez el bailarín gerundense de la Gauthier Dance de Stuttgart organizó el año pasado una gala de bailarines de su tierra en la localidad de Bescanó (este año repite en Gerona a principios de Septiembre ¡no se lo pierdan!).

Pero en esta ocasión Adrià Fornés, director del Centre Cultural de Terrassa no ha dudado en programar, dentro de la temporada del teatro, dos funciones para dar la oportunidad a algunos de nuestros mejores bailarines que están bailando forzosamente lejos de su tierra, de mostrar su arte para el numerosísimo público de ballet existente en Catalunya en general y en Terrassa en particular.

Hay una lista muy larga de bailarines bailando en el extranjero, empezamos a recopilarlos hace años con Joan Boix (en cuya escuela, el CDC, Ada se formó y que sigue dando muy buenos bailarines que integran buenas compañías europeas) y la hemos seguido actualizando «cazando» a todos aquellos bailarines catalanes detectados por el mundo.

Ada González y Stephan Mester en El Corsario
Foto: Josep Guindo
Son tantos, que pueden dar para muchas galas. Seguro que Terrassa, va a seguir con esta iniciativa que apoyamos totalmente. El éxito de estas dos funciones seguro que les acaba de ofrecer las armas necesarias para defenderlo.

Al final del artículo detallamos elencos, compañías y programa de la función que comentamos. Por razones de agenda sólo pudimos asistir a la del domingo pero tuvimos la gran suerte de poder ver la clase y alguna repetición, así como departir con los artistas una vez acabada la función.

Alba Nadal nos contaba como el sábado llegó de Dinamarca una hora antes de abrirse el telón sin apenas tiempo para prepararse. Todos tienen compromisos con sus compañías, es complicado conseguir los permisos de sus directores, pero bailar en casa compensa cualquier sacrificio. 

David Yudes, jovencísimo bailarín que tras ganar beca en Lausanne, así como el premio del público, integró ya directamente el Royal Ballet de Londres para pasar rápidamente a bailar papeles importantes en los ballets de una de las mejores compañías del mundo, donde cada vez va aumentando su prestigio, llegó el domingo también con muy poco tiempo para prepararse.

Alba Nadal y Alexander Bozinoff en Festival de Flores
Foto: Josep Guindo
El día anterior tuvo Lago, el mismo Lago que se podrá ver en Julio en el Teatro Real de Madrid, la nueva versión de Liam Scarlett, coreógrafo residente de la compañía inglesa, que recién estrenado se ha hecho merecedor de unas críticas entusiastas por parte de la exigente y reconocida crítica de U.K.

La clase la dio el magnífico Rodolfo Castellanos, maestro en el Institut del Teatre y también reclamado por las más prestigiosas formaciones como por ejemplo el mismo Royal Ballet de Londres. Se da la circunstancia de que su hijo, Ricardo Castellanos, bailarín en el Ballet de la Ópera de Oslo, debía bailar también pero una lesión se lo impidió. Confiamos en que se recupere muy pronto y le podamos ver en una próxima ocasión.

Las repeticiones corrían a cargo de Kirill Radev, el joven bailarín ruso que admirábamos con el Ballet Imperial Ruso que nos visitaba frecuentemente y nos dio la grata sorpresa de fichar para Ángel Corella. En la compañía encontró el amor, la bailarina catalana Marta Ludevid es su pareja y establecidos en Barcelona, Kirill se dedica a dar clases y montar coreografías. 

Mar Escoda y Orión Picó en Paquita. Foto: Josep Guindo
Su talento como coreógrafo ya fue descubierto por Ángel Corella que le dio la oportunidad de montar piezas para su ballet. Obras que gozaron inmediatamente del reconocimiento de público y crítica y que le llevaron a profundizar más en ese campo que ahora mismo le lleva a coreografiar para muchas compañías y escuelas como incluso la del propio Bolshoi.

Con Ricardo lesionado se tuvo que buscar rápidamente una solución. Marisa Yudes nos contó que inmediatamente pensó en Mar Escoda, la joven bailarina que había sido alumna suya y que vino acompañada de Orión Picó, también catalán, de Tarragona. Ellos fueron los responsables de abrir cada una de las dos partes en que se dividió la gala, la primera con el paso a dos de Paquita y la segunda con las Flammes de París

Si en Paquita ambos demostraron un gran dominio de la técnica y muy buena sintonía como pareja, en Flammes de París Orión nos ofreció la bravura que exige este difícil rol. Mar por su parte, ligera y dulce hizo unas Flammes algo contenidas pero muy hermosas con unas piruetas seguras y con mucha solvencia. Los portés fueron uno de los platos fuertes de su actuación. Mar volaba en brazos de Orión segura de que su partenaire no fallaría como así fue para gran deleite del respetable. 

Aleix Martínez y Helena Balla en Camino.
Foto: Josep Guindo
Los bailarines venidos de la Compañía Nacional de Danza de Madrid, nos brindaron la parte más contemporánea de la velada. Para la primera eligieron el paso a dos de Camino, coreografiado y bailado por Aleix Mañé con Helena Balla. Con música de C. Spasiuk, los sones del acordeón sirvieron para que Aleix coreografiara un hermoso paso a dos de tintes folclóricos, muy pasional y emotivo.

Amplitud de movimientos con una gran importancia del torso, Helena Balla transmitía toda la fuerza y sentimiento de la pieza que con Aleix como magnífico partenaire, recibió un cálido aplauso.

Para la segunda parte de nuevo Aleix, esta vez acompañado por Elisabet Biosca, nos ofrecieron Extremely Close de Alejandro Cerrudo, pieza que forma parte del repertorio de la CND. Ballet elegante y sofisticado, las figuras de ambos bailarines de negro y en un entorno oscuro nos sedujeron inmediatamente.

Aleix Martínez y Elisabet Biosca en Extremely Close
Foto: Josep Guindo
Aleix integró la por entonces CND II que dirigía el recordado y añorado Tony Fabre, para luego pasar a integrar la CND titular con Nacho Duato. Elisabet salió de IT Dansa e integró la CND también con Nacho. Helena por su parte, formada en el Studio Isadora de Berta Vallribera, después de una temporada con el Ballet de Barcelona de Ángel Corella se incorporó a la CND ya con José Carlos Martínez como director.

Y llegamos a David Yudes que entró como un torbellino en escena con su solo de Gopak en la primera parte. Adrenalina en estado puro con esos saltos imposibles, esos giros rapidísimos pero siempre con una técnica depurada, limpio en sus aterrizajes, seductor y convincente. Para su segunda intervención otra pieza de bravura, el paso a dos de Don Quijote con la magnífica Rina Kanehara a la que le une una entrañable amistad a pesar de bailar en compañías distintas. Como curiosidad comentar que Rina bailó con el tutú del Quijote prestado por Tamara Rojo.

David Yudes y Rina Kanehara en Don Quijote.
Foto: Josep Guindo
Fue otro momento de gloria para el fin del segundo acto. David siempre ha comentado que su bailarín de referencia ha sido Ángel Corella, con el traje de Basilio prestado por el propio Ángel Corella ganó en Lausanne, y una viendo a David en ese paso tan celebrado del que fuera estrella del ABT y actualmente director del Ballet de Pensylvania, no puede dejar de pensar en él. Esa forma de abordar el personaje con un deje chulesco pero nunca prepotente sino pícaro, ese fantástico port de bras que Ángel daba al personaje y que David también posee y desde luego una técnica impecable, volvieron a hacer las delicias de la audiencia. 

Adela Ramirez y Aitor Arrieta en Summer Time
Foto: Josep Guindo
Rina por su parte no desmereció para nada. Segurísima en sus puntas, magníficas piruetas, buen equilibrio y bonita presencia escénica fue la Kitri ideal para el joven Yudes. David nos contó que en el Lago baila la Danza Napolitana en algunas funciones, las que tienen como Odette/Odile a Sarah Lamb. Amigos madrileños y aquellos que se desplacen al Teatro Real para ver esta producción ¡estén al loro! Como también merece la pena destacar que para la próxima temporada, David, con veintidós años recién cumplidos, debutará en el Cascanueces como soldado, cuando el muñeco se hace humano, bailando el paso a dos del final del primer acto. Su debut será el 15 de diciembre. Londres, here we go!!!!

Summer Time, coreografiado por el que fuera director del English National Ballet, Derek Deane, fue la pieza elegida por la bailarina de Terrassa Adela Ramirez para su intervención en el primer acto. Acompañada de un magnífico y elegante Aitor Arrieta, Adela nos brindo una danza fluida de gran belleza y magníficos portés. Fue un momento sublime de perfección estilística y de clase en escena.

Los brazos de Adela, según nos comentó Carme Cavaller, quien fuera bailarina solista en el Ballet del Gran Teatro del Liceu, son brazos del Maestro Magriñá, no en vano Adela salió de la escuela de la calle Petritxol que dirige Asunción Ayguadé quien fuera bailarina principal de la compañía del «Mestre».

Ada González en Spartaco.
Foto: Josep Guindo
Para la segunda parte, otra pieza de belleza y elegancia, el paso a dos del Corsario, escena de la habitación. De nuevo gran clase por parte de ambos. A Aitor le fichó Tamara de las filas de la CND y él nos confesó estar muy contento en Londres ya que bailan mucho, tienen un repertorio muy variado, viajan a menudo y además, aunque eso no nos lo dijo él, sabemos que allí ha encontrado el amor, precisamente en Rina Kanehara.

Si ya le habíamos admirado como Basilio con la CND en Sant Cugat, aquí nos sedujo completamente. Ganas de ver a estos dos bailarines con alguna de las magníficas nuevas producciones del ENB.

La preciosa Ada González, junto a su partenaire habitual Stefan Mester, abrió su participación con el Pas d'Esclave de El Corsario. Fantásticos ambos en esta pieza exigente del repertorio clásico. 

Si David me recuerda a Corella, Ada siempre me ha hecho pensar en Tamara Rojo. No solo por su físico: medudas, morenas, bonitas ambas, si no también por su personalidad: inteligentes, seguras de si mismas, luchadoras y perseverantes, pero asimismo por su forma de bailar. Una técnica sin falla, puntas de acero que se quedan clavadas sin el más mínimo titubeo, muy buen equilibrio, buenas piruetas,… una delicia verla bailar, vaya!

Ada Gonzáles y Stephan Mester en Spartaco
Foto: Josep Guindo
Y con el impresionante Stefan como partenaire no hay nada que temer. El Spartaco de la segunda parte fue otro momento de gloria con esos portés espectaculares y esas figuras que Ada nos ofreció, tan hermosas como exigentes. Ganas también de visitar Bucarest para verles con su compañía en esos roles de principal que a Ada ya le van ofreciendo allí después de haberla fichado del Ballet de Sibiu, también en Rumania, donde era la estrella principal.

Y llegó el turno de nuestra querida Alba Nadal que cerró la primera parte con el preciosos paso a dos del Festival de las Flores de Genzano de Bournonville. ¡Qué maravilla! ¡Son una joya tan preciada estos ballets de Bournonville para la compañía de la que forma parte desde hace tantos años nuestra bailarina! Ojala nuestro Liceu hubiese sabido conservar todo el legado del Mestre Magriñá como los daneses lo han hecho con el suyo. Alba nos comentaba como la técnica Bournonville tanto tiene que ver con nuestra escuela Bolera a la que el Mestre daba tanta importancia y que todos sus bailarines debían conocer y bailar. ¡Cuanto tuvimos y cuanto perdimos!

Alba Nadal en Festival de Flores de Genzano.
Foto: Josep Guindo
Pero tenemos que ser conscientes de cuanto representa tener ahora nuestro Ballet de Catalunya para reivindicar, difundir y enseñar a amar y respetar ese legado. Esa es una de las tareas que los directores artísticos de nuestra compañía se han impuesto con la ayuda indiscutible de Ángeles Lacalle y Gloria Gella, bailarinas de Magriñá y ahora maestras en la escuela y siendo asimismo Elías García, director artístico de la compañía, alumno de la que fuera pareja del Mestre María de Ávila

Mar Escoda y Orión Picó.
Foto: Josep Guindo
A ver si esta vez por fin se consigue que a nuestra compañía se la valore y ayude como merece para que siga su curso, viviendo este presente que bebe de un pasado magnífico y para que aquellos bailarines, tantos y tan talentosos que no quieran emigrar, no se vean obligados a hacerlo. Ellos lo merecen y el público ¡tanto! también.

Volviendo a Alba y a Alexander Bozinoff su magnífico partenaire, solo podemos decir que ese Festival de las Flores fue una preciosidad que permitió descubrir al público un estilo de petite batterie, de especial movimiento del torso, de pasos rápidos, que les era mayoritariamente desconocido y que pudieron admirar en dos artistas especialistas en él. Si Alba estuvo francamente deliciosa, Alexander nos dejó admirados por su ejecución de altísimo nivel. Una maravilla.

Su segunda intervención tuvo un registro totalmente distinto. El paso a dos del ballet Lost in Slow creado especialmente para Alba por el reconocido coreógrafo finés Jorma Elo que ya vimos gracias a Ibstage en la Gala del Grec del año pasado. Es una pieza que cuanto más la ves, más la valoras, decubriéndole facetas que te habían pasado desapercibidas la primera vez. Música barroca de Vivaldi y figuras barrocas son lo que te sugieren en algún momento los bailarines, magníficos, que le dan además una interpretación teatral, demostrando su versatilidad.

Orión Picó en Flammes de Paría. Foto: Josep Guindo
Bailarines de distintos estilos, distintas edades, en distintos momentos de sus carreras, pero todos con muchas ganas e ilusión al poder bailar para los suyos, familiares, maestros, amigos, todos aprovecharon la oportunidad de verles aquí y el numeroso público amante del ballet tampoco faltó a la cita. Un enorme placer haber podido disfrutar de todos ellos en una sola noche. Un gran bravo por la iniciativa, nuestra más profunda admiración al Centre Cultural de Terrassa y todo nuestro agradecimiento, ya que gracias a ellos podemos disfrutar de fabulosas veladas de danza en Catalunya.


Detallamos aquí abajo los elencos y programa completo así como un enlace a un resumen de la Gala.

FICHA TÉCNICA

Royal Ballet de Londres​ · David Yudes – baila con Rina Kanehara (English National Ballet)

Alba Nadal y Alexander Bozinoff en Lost on Slow.
Foto: Josep Guindo
English National Ballet ​· Adela Ramírez - baila con Aitor Arrieta (English National Ballet)

Royal Danish Ballet ​· Alba Victoria Nadal - baila con Alexander Bozinoff (Royal Danish Ballet)

Northern Ballet​ · Mar Escoda - baila con Orión Picó bailarín freelance

Compañía Nacional de Danza​ · Helena Balla, Elisabet Biosca y Aleix Mañé

Òpera de Bucarest​· Ada Gonzàlez baila con Stefan Mester (Ópera de Bucarest)

Dirección artística: Marisa Yudes / Adrià Fornés


PROGRAMA DOMINGO 20 DE MAYO


Primera parte

Rina Kanehara y David Yudes en D.Q.
Foto: Josep Guindo
PAQUITA (Pas a dos) Ballarins: Mar Escoda i Orión Pico Coreografia: J. Mazilier Música: L. Minkus

CAMINO Ballarins: Helena Balla i Aleix Mañé Coreografia: Aleix Mañé Música: C. Spasiuk

GOPAK Ballarí: David Yudes Coreografia: Ígor Moiseyev Música: V. Soloviev-Sedoy

SUMMER TIME Ballarins: Adela Ramírez i Aitor Arrieta Coreografia: Derek Deane Música: G. Gershwin

EL CORSARI (Pas de l’Esclava) Ballarins: Ada González i Stefan Mester Coreografia: Yacobson Música: R. Drigo

FLOWER FESTIVAL (Pas a dos) Ballarins: Alba Victoria Nadal i Alexander Bozinoff Coreografia: A.Bournonville Música: M. Strebinger




Segunda parte

Adela Ramírez y Aitor Arrieta en Corsario
Foto: Josep Guindo
PARÍS EN FLAMES (Pas a dos i variacions) Ballarins: Mar Escoda i Orión Pico Coreografia: V. Vainonen Música: B. Assafiev

EXTREMELY CLOSE Ballarins: Elisabet Biosca i Aleix Mañé Coreografia: Alejandro Cerrudo Música: P. Glass/ D. O’Halloran

SPARTACUS (Pas a dos) Ballarins: Ada González i Stefan Mester Coreografia: Yuri Grigorovitx Música: A. Khatxaturian

EL CORSARI (Bedroom scene) Ballarins: Adela Ramírez i Aitor Arrieta Coreografia: M. Petipa Música: R. Drigo

LOST ON SLOW (Pas a dos) Ballarins: Alba Victoria Nadal i Alexander Bozinoff Coreografia: Jorma Elo Música: A. Vivaldi

DON QUIXOT (Pas a dos, tercer acte) Ballarins: David Yudes i Rina Kanehara Coreografia: M. Petipa Música: L. Minkus





domingo, 20 de mayo de 2018

El triunfo de La fille mal gardée


Martí Paixà en el debut de Colas (Foto: Stuttgarter Ballet)



El pasado 22 de Abril, el bailarín español Martí Fernández Paixà, solista en el Ballet de Stuttgart, debutó en el rol de Colas, en la Opernhaus de Stuttgart. Metido en la piel del apuesto y joven labrador de La fille mal gardé, Martí no sólo bordó su papel y enamoró a Lise (Angelina Zuccarini) sino que también se ganó al público.

Lola Ramírez

Pocas horas antes de salir a escena, Martí me había confesado que estaba nervioso, no sólo porque este iba a ser su debú como Colas, el personaje principal de La Fille Mal Gardée, sino porque en la platea iban a estar dos personas muy importantes para él: sus padres. Todo era grandioso ese luminoso 22 de abril, desde el fantástico ballet de Ashton hasta el incombustible y magnífico teatro construido por el aclamado arquitecto Max Littmann en 1909.

La Opernhaus es uno de esos grandiosos edificios en los que uno se hunde en un cómodo asiento de platea y se dispone a disfrutar con todos los sentidos. Curiosamente esta precioso teatro, -en tiempos llamado Gran Casa- que tiene 1404 asientos salió prácticamente indemne de los bombardeos de la II Guerra Mundial. No tuvo la misma suerte el teatro contiguo, entonces llamado la Pequeña Casa, que fue totalmente destruido hasta que años más tarde con ese indiscutible tesón que tienen los alemanes, lo hicieron resurgir de las cenizas. La Pequeña Casa se llama hoy el Schauspielehaus y está construido en un mármol blanco que contrasta con la piedra de la Ópera.

El pasado 22 de abril en la Opernhaus no había un hueco libre para presenciar el romántico ballet coreografiado por Frederick Ashton y estrenado por el Royal Ballet el 28 de enero de 1960. En esta ocasión los encargados de poner en escena La fille mal gardée eran los integrantes del Stuttgart Ballet, dirigido por Reid Anderson e interpretado en sus principales papeles por Martí Fernández Paixà, (Colas) y, Angelina Zuccarini (Lise).

Ambos protagonistas tuvieron una magnífica interpretación, una técnica depurada y una credibilidad que traspasaba el escenario. Martí seductor y galante y Angelina una deliciosa enamorada. Cabe destacar también la actuación de Fabio Adorisio, quien también hizo su debut en el papel de Simone, la madre de Lise y, nadie diría que debutaba, más bien todo lo contrario. Adorisio provocó en más de un momento las carcajadas del público ante la visión de una madre tan empeñada en dominar a una indominable hija que la burlaba al mínimo despiste.

Angelina Zuccarini y Martí Fernández Paixà (Fotos: S.B.)
Un secreto por descubrir

Viendo La fille mal gardée uno entiende perfectamente que esta haya sido la obra que mayor disfrute proporcionó a Frederick Asthon, su creador. El coreógrafo y bailarín inglés lo pasaba fatal cada vez que estrenaba un ballet, tanto es así que en muchas ocasiones el exceso de nervios le hacían caer enfermo. Sin embargo,  el ballet de Fille que  coreografió en un tiempo récord, le hizo sentir muy feliz. Obtuvo con este ballet un éxito inmediato y sin precedentes, muy superior al logrado con otras obras que le habían ocupado mucho más tiempo. Son muchos los críticos que han tratado de encontrar el secreto del éxito de esta  sencilla historia de amor, en la que la vida campesina, la recogida de la siembra y la alegría de los jóvenes ha atraído y sigue atrayendo a un público sin edad, niños, jóvenes, adultos y mayores. Todos disfrutan y aplauden a rabiar, cada vez que Lise burla a su madre, se deja cortejar por su flamante enamorado o baila con sus amigas y amigos. Lo cierto es que se trata de un ballet para entregarse al mundo de los sueños y durante dos horas olvidar que ahí fuera, en el mundo real nada es tan idílico.

La Fille Mal Gardée

Coreógrafo Frederick Ashton
Música Ferdinand Hérold/John Lanchbery
Libreto Jean Dauberval
Escenografía y vestuario Osbert Lancaster
Iluminación Mariella von Vequel, Jean-Pierre Gasquet
Ensayos Andria Hall, Jane Elliot, Yseult Lendvai, Thierry Michel
Estreno 28 de enero de 1960 en el Royal Ballet de Londres
Estreno por el Stuttgart Ballet  12 de Mayo de 2000

Reparto
Martí y cuerpo de baile

Lise…. Angelina Zuccarini
Colas … Martí Fernández Paixà *
Simone…. Fabio Adorisio *
Alain ……. Alessandro Giaquinto
Thomas, un rico propietario de bodega… Matteo Crockard-Villa
Gallo…. Shaked Heller
Flautista…. Shaked Heller
El notario del pueblo… Christopher Kunzelmann
Su escribano… Cédric Rupp
Amigas de LIse… Rocío Alemán, Daiana Ruiz, Veronika Verterich, Alicia García Torronteras, María Andrés Bertoret, Fernanda de Souza Lopes, Elisa Ghisalberti,
Paula Rezende
Amigos de Colas… Alexander Mc Gowan, Flemming Puthenpurayil, Adrian Oldenburger, Kieran Brooks, Timoor Afshar, Noan Alves
Gallinas… Aina Oki º, Alessia Petrosino º , Noemi Boisnon º, Karen Chambers º
Granjeras y granjeros… Cuerpo de baile

*Debutante en el rol
*Alumnos y alumnas de la Escuela John Cranko